¿De quién es el espacio público?




Por Andrada Manole


Desde que tengo memoria, en la calle mi segundo nombre es ‘mami’, ‘bebé’ o algún adjetivo indescriptible que decidí eliminar de mi cabeza. Cuando tenía once años, ni siquiera lo entendía porque tuve la ‘suerte’ de no ser cosificada dentro de mi propia familia.


¿Qué pasa cuando el extraño en la calle no solo es dueño de ella sino también de tu cuerpo y por un instante prolongado de tus emociones? ¿Huyes? ¿Finges que no pasa nada? En mi caso decidí responder, pedir explicaciones, gritar e internamente rezar por que no me persigan o me hagan daño por rehusarme a aceptar aquellos ‘cumplidos’ con los que a veces aún tengo pesadillas. Preguntar a cualquier mujer si ha sido acosada en la calle es recibir, sin sorpresa, una respuesta obvia. A todas nos ha pasado.


La calle es el primer espacio público, pero es preocupante que para la mujer sea aquel espacio donde menos puedas sentirte segura. Esto, para nosotras, significa planificar con anticipación la ropa que usamos,nuestro comportamiento, tratar de no llamar la atención y hasta analizar dónde regresar a ver para no cruzar miradas con algún ser que potencialmente denigre tu persona. ¿Qué pasa cuando reclamamos nuestro derecho a caminar libremente? ¿Debemos esperar represalias?


A lo que quiero llegar: Este es mi llamado a las mujeres a unirse y no dejar que nadie se adueñe de nuestras decisiones cada que salimos a la calle. Si todas alzamos la voz, cada vez serán menos quienes se atrevan a violentarnos en espacios públicos. Sabemos lo que se siente, ahora es momento de, entre todas, no dejar que nos vuelva a pasar.

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