Jojo Rabbit es la mejor película de 2019

Actualizado: 19 de jun de 2020



Que el titular no los engañe. Esta es una opinión estrictamente personal y, no solo eso, sino que no es un análisis profundo, académico o cinematográfico de Jojo Rabbit. Es una opinión subjetiva basada en mis sentimientos y percepciones, alimentada por un par de cosas que pude haber aprendido sobre cine en la vida. Es que el cine como todo arte, al final del día, se trata de lo que genera en el receptor, por eso nos gusta el arte, porque significa algo diferente para cada uno.


También debo admitir que llegué a esta película sugestionado, porque desde los primeros 10 minutos de Thor: Ragnarok empecé a amar a Taika Waititi, director y escritor de esta película. Por eso, cuando salió el tráiler, me bastó con que sea de Waititi para querer verla. La premisa era sencilla, pero clara: una comedia de la segunda guerra mundial en la que un niño nazi tiene de amigo imaginario a Hitler y descubre que hay una niña judía escondida en su casa. Listo, estaba claro que sería un clásico instantáneo, lo que no esperaba es que fuera mi película favorita del año.


Es mi película favorita del 2019 por varias razones; la primera es que confronta esta idea absurda de que la comedia no es un género serio y, por lo mismo, hay cosas sobre las que no se debe hacer comedia. Allí es donde esta película toma importancia, porque reivindica la comedia y el humor como medio de expresión, en una época donde vemos a los extremismos resurgir. Jojo Rabbit satiriza de gran manera las ideas y rituales nazis, sin banalizar lo peligrosa que fue. La exageración en el guión permite desnudar el absurdo de creer en razas superiores y de glorificar a un caudillo.


Jojo Rabbit es la historia de un niño que lo pierde todo por cegarse a la ideología, pero recupera partes de su vida al quitarse la venda. El viaje de Jojo, desde su primer día en la Jungvolk hasta el día que acepta a Elsa -una chica judía- como su nueva familia, es contada de una manera fluida, orgánica y equilibrada. Esto permite entender cada motivación y cada cambio en la manera de pensar de Jojo. Ese Oscar que Taika Waititi se ganó por mejor guión adaptado, debe ser de los premios más merecidos durante la noche de premiación de la Academia.


Un guión es tan bueno como los actores que le dan vida al mismo, por eso tenemos que hablar de Scarlett Johansson, quien se luce en su papel de Rosie, la madre de Jojo. Su actuación le da calidez humana a la película, ella como una mujer de la resistencia alemana tiene que lidiar con un hijo que se ve enamorado de la ideología del Reich al tiempo que se dedica a militar contra el régimen. Rosie es el origen del conflicto principal de la película al resguardar en su casa a Elsa; su militancia la pone en conflicto con su hijo, pero la relación fraternal madre-hijo se impone en cada situación. Esta dualidad llega a su cumbre con una de las escenas más dolorosas del cine de 2019: Jojo encuentra a su madre ejecutada por la GESTAPO. Estás viendo una gran comedia satírica que de la nada te rompe el corazón; por eso es una gran película, por ser una comedia muy seria.


En tiempos de hipersensibilidad y de extremismos, Taika Waititi hizo un retrato conmovedor de la segunda guerra mundial, en comedia, burlándose personalmente de la gente que provocó un holocausto y trajo guerra y dolor a la Europa del siglo XX. Al mismo tiempo, nos recordó que las mejores cualidades humanas siempre se impondrán por sobre las ideologías de odio y persecución.

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