El amor que no engorda.

Actualizado: 12 de oct de 2020



José Luis Cañizares


Hace unos días, escuchaba a mi madre hablar con su mejor amiga: una mujer que dedicó toda su vida a ser el ideal para su familia. Ella pospuso su carrera porque encontró el amor y se convirtió en la abnegada madre de dos hijos y la incondicional esposa del hombre de sus sueños. Hasta que, 20 años después, encontró en el celular de su marido un mensaje que decía: “Te prometo que le voy a dejar… Estoy cansado de estar con esta gorda”. Esa no es la historia de la amiga de mi madre, sino de millones de personas que lo dejaron todo por ese alguien especial. Todo para luego caer en la realidad de que el amor es la reacción química o el acto social y, finalmente, se acaba.

En los últimos años, se han viralizado temas acerca de cómo estar en una relación hace que los enamorados se preocupen menos por su bienestar personal y más por el de su pareja. Según un estudio de la University of North Carolina, las parejas ganan alrededor de 10 kilos en los primeros 5 años de relación. Este estudio se recogió en portales web de variedades con titulares como: “Científicos revelan que las parejas que realmente se aman suben de peso”.

Sin embargo, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en Ecuador se registró un incremento del 200 % de divorcios entre 1998 y 2018. Entonces, la pregunta que los científicos se han olvidado de contestar es: ¿qué hicieron las 51 340 personas que se divorciaron en 2018 con esos kilos que ganaron por amor?

Incluso, aun cuando en el país, en los meses de confinamiento por la pandemia de COVID-19, el sistema judicial se encontraba paralizado, los matrimonios no dejaron de disolverse. -Qué mejor momento que el fin del mundo para descubrir que el amor se acabó-. Entre marzo y junio de este año, el Registro Civil contabilizó 520 divorcios; es decir, a 1 040 personas no les importaron las restricciones de movilización, el toque de queda, una enfermedad desconocida, ni, por supuesto, esos kilos de más.

Está claro que subir de peso no es necesariamente negativo cuando de la liberación del cuerpo sobre los cánones de belleza se trata; no obstante, en la vida de pareja, aumentar unos cuantos kilos es una metáfora de la falta de preocupación por uno mismo. Es decir, la cantidad de números que marque la báscula son inversamente proporcionales a la cantidad de tiempo que una persona, en una relación, gasta en cuestiones del crecimiento individual. ¿Cuántas veces has pospuesto un día de gimnasio por una cita con tu alma gemela o una cita con tus amigos y amigas por una reunión con los de tu media naranja?

Si tu respuesta es “una vez”, ya es demasiado; pues al final de una relación, con mucho esfuerzo, podrás recuperar tu figura, pero jamás el tiempo perdido. Sin embargo, existe una buena noticia detrás de toda la parafernalia que rodea al proceso de enamoramiento, ya que hay una clase de amor que no engorda y, de hecho, mejora la salud: el amor propio. No importa si se gasta fortificando el abdomen, meditando o viendo la serie de Netflix favorita, el tiempo que se utiliza en uno mismo está siempre bien invertido.

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