No eres muy viejo para TikTok, pero te falta gracia.

Actualizado: 19 de jun de 2020



Hace casi un año abrí mi cuenta en TikTok, como muchos no entendía cuál era el punto de entretenerse con videos de gente repitiendo los mismos pasos de baile una y otra vez. Por qué hacer lipsync con diálogos de lo más patéticos y sin sentido estaba en auge entre los más jóvenes. Yo quería entenderlo, ser parte, pero no podía verlo. Además, tenía una interfaz a la que no estaba acostumbrado, yo no escogía el contenido, el algoritmo me traía a mi pantalla los videos virales que creía que pudieran gustarme.


¿Será que ya estoy viejo? Seguramente, esto es para adolescentes. Me respondí sin entender cuál era el alboroto por esta naciente popularidad por esta red social. Después de unos días obligándome a entender esta plataforma, entendí un poco como funcionaba. Para mayor contexto, TikTok es una plataforma de videos entre 15 y 60 segundos. Nació en China en el año 2016 y hoy ya tiene una cantidad enorme de descargas -800 millones- en todo el mundo. En 2018, la aplicación se fusionó con otra que estaba ganando popularidad entre adolescentes: Musical.ly. Para abril de este año, TikTok es la segunda aplicación más descargada en el planeta.


Ahora, luego de meses de mis primeras impresiones con TikTok ya soy todo un fiel consumidor de esta red social. Entiendo sus chistes internos, sus principales celebridades y cuentas populares y disfruto consumir un par de horas con cada video de 15 segundos que me pongan enfrente. ¿Cómo llegué a esto? Gracias al algoritmo de TikTok y la inteligencia artificial. Con cada video que interactuaba, cada like y cada cuenta que seguía, la plataforma iba aprendiendo mis gustos y preferencias para mostrarme contenido que sabía que iba a disfrutar. De esta manera, las risas discretas se transformaron en carcajadas y la aplicación por fin tenía sentido para mí.


Pero ¿qué sucedió durante los meses de cuarentena? Vi a muchos conocidos y amigos abrir sus primeras cuentas en esta plataforma, intentar los bailes, hacer lipsync y más en la aplicación de la que se burlaban unos meses atrás. Ahora forman parte de casi 1 millón y medio de cuentas que existen en el Ecuador. El problema fue que me estaban arruinando la diversión. El mismo algoritmo que me mostraba mis intereses, ahora me mostraba a mis conocidos. Si bien me agradó que hayan desechado sus prejuicios, me pareció raro que, a pesar de estar imitando vídeos populares, no sacaban ni media sonrisa.


Quizá no estamos viejos, quizás apenas empezamos a perder el miedo de ser criticados con base en prejuicios a las nuevas tecnologías. A lo mejor, simplemente esto no es lo nuestro y no está mal admitirlo. Pero si ya no importa todo lo que menciono, tal vez sería buena idea darle una oportunidad y encontrar contenido que nos interese. Y si como yo, tienen la gracia de un tronco, limitarnos a disfrutar del contenido de otros. El tiempo será quien juzgue si esto será una moda pasajera más o se quedará como esencial para las futuras generaciones.


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