Queremos hablar de Quito



Cama, transporte, trabajo. Trabajo, transporte, cama. En muchos de los casos, en el que me incluyo, la rutina luce así. De esta manera transita nuestra vida dentro de un entorno que conocemos casi de memoria. Y me pregunto ¿conozco mi rutina o solo mi camino? Entonces estamos cada vez más inmersos en nuestro espacio, en nuestra vida que muchas veces olvidamos que afuera están pasando cosas. Decían los Beatles que vivir es fácil con los ojos cerrados y siento que es así como ha vivido cada ciudadano de Quito en los últimos años.


Mientras trataba de balancear el descontento con el cariño que le tengo a esta ciudad, me preguntaba por qué escribir. La respuesta para quienes hemos decidido empezar con este proyecto eran todas similares: Quito se ha quedado enfrascada en los mismos temas durante varios años y son pocos -sino nulos- los espacios en los que se puede discutir sobre temas relevantes de la ciudad de hoy. Queremos hablar de Quito.


Sin embargo, pretender hablar de Quito no significa hacerlo desde la comodidad académica -solamente- ni de espiritualidades refundacionales, sino invitando a cada actor y ciudadano, tomarnos los espacios y mirar a ambos lados. Claro, quejémonos, cuestionemos a nuestras autoridades y a nosotros como habitantes, pero seamos responsables y hagámoslo desde distintas perspectivas para entender mejor nuestro espacio: lo que fue, lo que es y lo que se convertirá en un futuro. Colación nace de ese deseo; queremos ser una plataforma en la que podamos expresarnos sobre nuestra casa, analizar los problemas y hacer una introspección profunda. En el transcurso de esto, que está empezando, queremos integrar temas que incumben a más de uno, para que no quede quiteño o quiteña que se quede fuera. Si vivir es fácil con los ojos cerrados, hagámoslo difícil. Abramos los ojos y hablemos de nuestra ciudad.


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